22/Sep/2011
Día 124 - 1 km - Total 29.475 km
Como era de esperarse el día empezó tarde debido al festejo. Tanto Mark y yo teníamos un ligero malestar producto de la mala noche. Era la desvelada y no las cervezas. Eso queríamos creer al menos.
Nos alistamos y equipamos nuestras motos. En nuestro hotel ya habían dejado de servir desayuno así que manejamos unas pocas cuadras a un Burguer King. Ahí desayunamos algo. Yo solo tomé un par de cartones de jugo de naranja y nada más. La sed estaba buena.
Mientras desayunabamos nos pusimos de acuerdo para tomar unas fotogrfías de cada quien pero en movimiento. Mark no tiene ninguna y me pidió de favor que le ayude con eso. Así que nos montamos en nuestras motos, Mark se adelantó y yo iba a salir trás de él.
La moto se sintó rara. No prendía. Pensé que estaba haciendo algo mal pero me concentré y nada. Hacía bastante calor así que me saqué el casco. Al rato vino Mark a ver qué pasaba. Pensé que se había ahogado la moto así que empecé a usar la pata de arranque. Nada. Esa moto no se prendía ni por oro ni por plata. No estaba ahogada.
Siguiendo el protocolo para determinar el daño pienso que tenía que ver algo con la bujía. Desarmo la moto, retiro el sillín y el tanque de gasolina. Antes de sacar la bujía reviso si es que la corriente está llegando y no había chispa. Era un fallo en alguna parte del sistema eléctrico pero no sabía dónde con exactitud.
No tenía otra opción que regresarme al hotel. Mark debía continuar con su viaje. Le pedí que me remolque y él accedió. Me dijo que nunca lo había hecho pero al explicarle dijo que creía que si podía hacerlo. Armé la moto nuevamente y preparé los tye downs para realizar la maniobra.
Creo que Mark realmente no me entendió cuando le dije que el inicio debe hacerse lo más lento posible. O quisas su entendimiento de lento difiere al mío. Al segundo que aceleró, terminó dandome un tirón abrupto y por consecuencia terminé en el piso. No me esperaba esa caida asi que la rodilla no aguantó, la cadera se golpeó y hasta la cabeza rebotó en el piso. Mientras estaba en el piso veía como Mark se caía también. Con la misma violencia con la que yo me fui para abajo. Solo que el estruendo de su moto siendo más pesada y con maletas de aluminio fue más duro.
Cuando caigo normalmente me da risa nerviosa. Esta vez no fue así. Me golpie bastante duro la cadera. Ahora toda la pierna derecha me dolía, desde la rodilla hasta la cadera. Que relajo! Me levanté y le ayudé a Mark a levantarse. Los reclamos hubieran sido inútiles ya que me estaba haciendo un favor. Nunca una caida fue parte del favor pero bueno. Levantamos mi moto y su moto y volvimos a intentarlo una vez más.
La segunda vez fue mejor y más controlada. Ibamos perfecto hasta que Mark metió segunda. Creo que tampoco me entendió la parte de meter los cambios sin perder el ritmo. El tye down se detempló y sabía que debía controlar el tirón que se venía. Tambaleante salí airoso y luego de un par de sustos más llegamos al hotel. Que alivio sentí. Creo que Mark también se sintió aliviado.
Pagué por la habitación y dejé mis cosas. Mark aún quería que le tome las fotos así que fuimos en su moto a buscar un sitio adecuado. Al minuto de haber dejado el hotel cayó una tempestad. El término tempestad en realidad no le hace justicia a la cantidad de agua que cayó. Pegó tal aguacero que decidimos parar para guarecernos en unos árboles. A los cinco minutos de un intento inútil de escampar decidimos regresar al hotel. Cuando llegamos la lluvia cesó y en una transversal le tomé sus fotos.
Mark se puso su equipo de lluvia pero primero se cambió de ropa. No quería ir mojado. Nos despedimos y se fue con rumbo norte. Yo me quedé en la habitación adolorido y coordinando qué ibamos a hacer con mi hermano.
Mi hermano Joan me ofrece venir a recogerme pero el día de mañana. Así que el resto del día aprocecho descansando y poniendome hielo en la rodilla y en la cadera.
El final de mi recorrido en América del Norte sin duda se pone memorable. Festejo inesperado, resaca, daño mecánico, rodilla mala, cadera golpeada y lo peor de todo es que mis botas y casco se rasparon y mi moto se fue al piso. Eso me dolió más que todos los dolores de mi cuerpo. Que coraje!
Día 124 - 1 km - Total 29.475 km
Como era de esperarse el día empezó tarde debido al festejo. Tanto Mark y yo teníamos un ligero malestar producto de la mala noche. Era la desvelada y no las cervezas. Eso queríamos creer al menos.
Nos alistamos y equipamos nuestras motos. En nuestro hotel ya habían dejado de servir desayuno así que manejamos unas pocas cuadras a un Burguer King. Ahí desayunamos algo. Yo solo tomé un par de cartones de jugo de naranja y nada más. La sed estaba buena.
Mientras desayunabamos nos pusimos de acuerdo para tomar unas fotogrfías de cada quien pero en movimiento. Mark no tiene ninguna y me pidió de favor que le ayude con eso. Así que nos montamos en nuestras motos, Mark se adelantó y yo iba a salir trás de él.
La moto se sintó rara. No prendía. Pensé que estaba haciendo algo mal pero me concentré y nada. Hacía bastante calor así que me saqué el casco. Al rato vino Mark a ver qué pasaba. Pensé que se había ahogado la moto así que empecé a usar la pata de arranque. Nada. Esa moto no se prendía ni por oro ni por plata. No estaba ahogada.
Siguiendo el protocolo para determinar el daño pienso que tenía que ver algo con la bujía. Desarmo la moto, retiro el sillín y el tanque de gasolina. Antes de sacar la bujía reviso si es que la corriente está llegando y no había chispa. Era un fallo en alguna parte del sistema eléctrico pero no sabía dónde con exactitud.
No tenía otra opción que regresarme al hotel. Mark debía continuar con su viaje. Le pedí que me remolque y él accedió. Me dijo que nunca lo había hecho pero al explicarle dijo que creía que si podía hacerlo. Armé la moto nuevamente y preparé los tye downs para realizar la maniobra.
Creo que Mark realmente no me entendió cuando le dije que el inicio debe hacerse lo más lento posible. O quisas su entendimiento de lento difiere al mío. Al segundo que aceleró, terminó dandome un tirón abrupto y por consecuencia terminé en el piso. No me esperaba esa caida asi que la rodilla no aguantó, la cadera se golpeó y hasta la cabeza rebotó en el piso. Mientras estaba en el piso veía como Mark se caía también. Con la misma violencia con la que yo me fui para abajo. Solo que el estruendo de su moto siendo más pesada y con maletas de aluminio fue más duro.
Cuando caigo normalmente me da risa nerviosa. Esta vez no fue así. Me golpie bastante duro la cadera. Ahora toda la pierna derecha me dolía, desde la rodilla hasta la cadera. Que relajo! Me levanté y le ayudé a Mark a levantarse. Los reclamos hubieran sido inútiles ya que me estaba haciendo un favor. Nunca una caida fue parte del favor pero bueno. Levantamos mi moto y su moto y volvimos a intentarlo una vez más.
La segunda vez fue mejor y más controlada. Ibamos perfecto hasta que Mark metió segunda. Creo que tampoco me entendió la parte de meter los cambios sin perder el ritmo. El tye down se detempló y sabía que debía controlar el tirón que se venía. Tambaleante salí airoso y luego de un par de sustos más llegamos al hotel. Que alivio sentí. Creo que Mark también se sintió aliviado.
Pagué por la habitación y dejé mis cosas. Mark aún quería que le tome las fotos así que fuimos en su moto a buscar un sitio adecuado. Al minuto de haber dejado el hotel cayó una tempestad. El término tempestad en realidad no le hace justicia a la cantidad de agua que cayó. Pegó tal aguacero que decidimos parar para guarecernos en unos árboles. A los cinco minutos de un intento inútil de escampar decidimos regresar al hotel. Cuando llegamos la lluvia cesó y en una transversal le tomé sus fotos.
Mark se puso su equipo de lluvia pero primero se cambió de ropa. No quería ir mojado. Nos despedimos y se fue con rumbo norte. Yo me quedé en la habitación adolorido y coordinando qué ibamos a hacer con mi hermano.
Mi hermano Joan me ofrece venir a recogerme pero el día de mañana. Así que el resto del día aprocecho descansando y poniendome hielo en la rodilla y en la cadera.
El final de mi recorrido en América del Norte sin duda se pone memorable. Festejo inesperado, resaca, daño mecánico, rodilla mala, cadera golpeada y lo peor de todo es que mis botas y casco se rasparon y mi moto se fue al piso. Eso me dolió más que todos los dolores de mi cuerpo. Que coraje!


